Fue chiste, parezca lo que parezca.

Primera parte (Click para leer).

Rosa caminaba por la oscuridad del callejón número veintisiete del pueblo cuando sintió el irrefrenable deseo de volver a su oficina. No tenía nada que ver con la adrenalina que la inundaba siempre que pasaba por ese lugar, sitio conocido de malvivientes, drogadictos y pandilleros; le gustaba incluso, por eso sonreía mientras caminaba con ese aire de autosuficiencia que sólo te da el saberte una profesionista que puede hacer lo que le plazca. Se detuvo.

Una voz que no era la de Alaska no dejaba de llamarla por su nombre: Rosa, Rosa. Pensó en su madre y la culpó por todas las burlas y albures que desde el kinder le habían hecho por su nombre, se acordó de Simoncito, su compañero de banco que le jalaba las trenzas y le pellizcaba las piernas. Por primera vez sintió miedo de caminar de noche por el callejón número veintisiete, quiso esconder el ipod pues no quería que se lo robaran. De pronto, las luces de los faroles de la calle se encendieron de un solo golpe cegándola momentáneamente.

Cuando abrió los ojos, de pie frente a ella, un hombre sucio, con una gabardina raída y los pantalones abajo se sacudía el pene mientras entornaba los ojos en todas direcciones. Rosa miraba alternadamente el miembro y los ojos de ese hombre, y aunque al principio se había asustado aún más, ahora estaba segura de que no representaba ningún peligro. El individuo abrió la boca y pronunció su nombre. Rosa reconoció esos ojos de inmediato, a su mente vinieron recuerdos de dolor de cabeza y de muslos y echó a correr sin voltear atrás; no pasaron ni diez minutos cuando había llegado de nuevo a su oficina, no le costó nada de trabajo abrir la puerta de la calle, volver a encender su ordenador (como fanfarronamente lo llamaba ella) y comenzó a teclear.

Pero sucede que una tarde simon no yego a su clase de calculo y amanda que asta ese entonses no habia notado que simon fuera una persona mas que un acordeon, le pregunto al maestro por el. El maestro no supo que contstar pues en realidad le balia un cacauate lo que sus alumnos icieran de sus vidas fuera del salon de clases, lo que le importaba realmente al maestro era que su cheque semanal saliera a tiempo y tener lo suficiente para cubrir todos sus gastos: su casa, su casa chica, las letras de su caribe ochenta y dos y su placer secreto y oculto, llamar dos veces por semana a la linea caliente, no mucho pus padesia de disfunsion erectil, por eso aunque tenia una esposa y una amante tenia que satisfaserse asi mismo llamando a la hotline…

Rosa estaba asombrada, nunca había escrito tantas palabras tan seguido y en tan poco tiempo, de seguir con ese ritmo, estaba segura de que terminaría su historia en menos de una hora. Se sentía inspirada. Siguió.

Al notar que el maestro no le hacia caso y segia inmerso en las derivadas, amanda desidio preguntarle a su compañero de atras, ya se abia dado cuenta de que el profe no hiba a aserle ningun caso asi que decidio tomar cartas en el asunto. Lebanto de la butaca sus anchos muslos y contoneandose le dijo: como estas marinero? sabes que a pasado con nuestro compañero de aqui enfrente? El compañero que se sentaba atras de simon tambien se quedo sin palabras, no podia quitar sus ojos de las piernas de amanda y aunke sabia que simon estaba enfermo no pudo articular palabra. Amanda lo miro con desden, se dio media vuelta y salio del salon. Camino y camino por el camino que condusia a su casa. Al yegar se desnudo por completo y deseo que huviera alguien a quien pudiera esperara que yegara de la chamba, aserle la comida, cenar juntos y despues irse a la cama, dormirse con un beso en la frente y disiendole que le encanta haser el amor. Pero no, estaba sola y se sentia con ganas de coger, y con un chingo de ganas. Se puso la tanga roja que habia comprado con su dinero que abia ganado la semana de la hot line y se recosto. Toco sus pesones gruesos y su piel morena con la palma de su mano, imaginaba que asia el amor con su maestro en el salon por primera ves, que el la guiaba y la alludaba a deschongarse. Se quedo dormida despues de tener un orgasmo grande. Soñaba con playas, palasios y templos orientales.

-¡Vaya!- Se dijo Rosa a sí misma. Estaba sorprendida de lo bien que le estaba saliendo la historia y sobre todo de los giros que estaba tomando. Al parecer, el haberse encontrado con Simón, su antiguo compañero de banco en el kinder la había excitado. El encuentro, la adrenalina, la mugre en su pene y el asco fueron una mezcla explosiva que la inspiraba. Tuvo una idea genial y escribió.

Amanda estaba en un teatro y odaliscas la rodeavan bailando sensualmente a el compas de una cancion de era. De pronto, una espesie de burvuja se aparesio en medio del esenario, simon estaba dentro de ella pero se veia mas joben, tendria acaso unos quinse o diesiseis años sin enbargo era incunfundible era el. Le hablo: -Rosa…

-¡Chin!- Dijo Rosa riéndose. -Ya me proyecté.

-Amanda, soy la representasion de simon cuando tenia quinse años yo se que hoy lo extrañaste y que preguntastes por el. Debes saber que simon murio de un infarto la noche anterior, lo encontraron en la cama desnudo al parecer se habia masturbado despues de escribir una nota que desia: “a mi adorada kelly, amanda de mis clases de calculo, no puedo dejar de pensar en ti y en tus muslos enormes y gruesos como gruas que me lebantan de la triztesa estoy enamorado de ti tuyo simon”.

Amanda no sabia que desir, asta ese momento se dio cuenta de que simon no era feo, segia desnuda solo con la tanga y en la cama, con una mirada de lujuria miro al simon adolesente de la burvuja y con una seña lo atrajo asta su lado. Le enseño como se toca a una mujer, aunque despues de dos minutos el muchacho se vino sin podelro ebitar. Amanda no se enojo, solo le complasia aber sentido a simon dentro de ella una ves antes de morir. -Vaz a ser muy beuno en esto cuando crescas- le dijo olbidando que simon abia muerto.

Rosa estaba en éxtasis. ¡Qué heredera de Asimov ni qué nada! Sería más grande que el Marqués de Sade. Nadie escribiría relatos eróticos como los de ella. Las situaciones, los giros dramáticos y los finales inesperados, la ausencia de una línea temporal coherente –Ja, ¡eso demuestra mi genialidad!-, pensaba, eran la muestra precisa y perfecta de su talento.

Solamente necesitaba una manita de gato. Por algo se había comprado este cacharro y había decidido no escribir más en su cuaderno. Presionó la tecla F7 y algo pasó. Todo el texto estaba al instante subrayado con una línea ondulada roja y una ventanita se había abierto a la mitad de la pantalla que decía:

Del mismo autor:

Share

10 pensamientos en “Fue chiste, parezca lo que parezca.”

  1. Partner…. jajaja!

    A ver, asentamiento humano que tiene 27 ó más callejones, no es pueblo, es ciudá.

    Y no jales, qué difícil fue leer el sublime y genial texto de Rosa, de verdad que nunca creí que llegara a afectar tanto la mala ortografía en exceso.

    Y yo sabía que te autosatisfacías pensando en peSSSSones morenos.

    Y jajaja, pobre Marquesilla en potencia, de no ser por el error en su diccionario personal, hubiera saltado al estrellato.

    vientos partner, dónde pongo mi 2.87 de calificación. jajajaja!
    Lindo finde a todos!

  2. Kiddo: Para entenderlo completamente tienes que chutarte toda la serie de relatos eróticos del mes pasado, bueno, una vez que la página vuelva a la normalidad. Saludos.

    jess: ¡No quieras defender tu pueblo llamándolo ciudá! Profesionistaaaaaaaa…

    Elphaba: ¿Yo? Yo no fui XD

    La Diabla: Pon atención y ve la respuesta que le puse a Kiddo …

    Simón: ¡Yair!, digo: Yair: ¡Simón!

    Dib: Pensé que me iba a autrotraumar yo solito a mí mismo, pero en realidad fue fácil, divertido y relajante, ¡gracias!

  3. Ahhh… no me encantó… digo, está bien pero hasta ahí. Quizá es que me cansó leer lo gacho de 'rosa'… o será porque m recordaste a alguien… jojo!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *