El Palacio

Amanda abrió la llave y sintió de inmediato el agua fresca corriendo sobre su cuerpo. Cerró los ojos, levantó la cabeza y trató de olvidarse de la discusión que tuvo con su madre momentos atrás. “Soy tu madre y harás lo que yo te diga”. Resistiendo las ganas de contestarle, Amanda se encerró en su habitación y minutos después decidió tomar un baño buscando relajarse. “Serán de nuevo unas vacaciones horribles”, suspiró resignada.

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Amanda abrió la llave y sintió de inmediato el agua fresca corriendo sobre su cuerpo. Cerró los ojos, levantó la cabeza y trató de olvidarse de la discusión que tuvo con su madre momentos atrás. “Soy tu madre y harás lo que yo te diga”. Resistiendo las ganas de contestarle, Amanda se encerró en su habitación y minutos después decidió tomar un baño buscando relajarse. “Serán de nuevo unas vacaciones horribles”, suspiró resignada.

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Por la tarde, Amanda y su familia tomaron la carretera y en poco tiempo ella se sintió en medio de Continuar leyendo «El Palacio»

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La carta

Abrí la caja y ahí estaba, en el mismo lugar de siempre, con las mismas palabras:

“Hola… inicio esto sin saber cómo escribir lo que quiero decirte, ¿decir que te amo? No estaría mal, si eso sintiera, es, algo diferente, no sé si es que me apena decirlo o es que no quiero que lo sepas… no, lo sé, pero quisiera decirte que te recuerdo todos los días por los momentos lindos que pasamos juntos, sin embargo, eso seria mentir, por que no hubo días lindos… lo que quiero decir, sin mas, es que te recuerdo mucho mas por esa noche, ¿la recuerdas? Continuar leyendo «La carta»

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El templo

Recorriendo oriente medio, después de una larga temporada de ayuno, llegué a las puertas de un templo a solicitar alojo. Me condujeron hasta el centro del templo, donde una bóveda colaba luz en una hechizante penumbra, y ahí me dejaron. Trajeron un banco de madera y me sentaron. Alrededor de la luz comenzaron a moverse las paredes. Sin darme cuenta, frente a mí, una mujer hincada tocaba con su frente el suelo. De la oscuridad que me rodeaba comenzó a cantar el correr del agua. La mujer, como lo hacen los gatos caminó hacia mi, mostrándome sus mansos ojos azules, como de cachorro. Se ataviaba de una túnica azul y su cabello caía sobre el suelo. Cuando se encontró a mis pies, desató mis sandalias y Continuar leyendo «El templo»

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¡Feliz Aniversario!

Estoy esperando a mi mujer, hoy es nuestro aniversario, le dije sin dejar de mirarle las piernas. No podía, la vaporosa falda blanca me tenía hipnotizado. Sus muslos blancos y firmes me revelaban las más maravillosas y celestiales visiones. Pero no debía dejarme caer en la tentación, no así, no aquí, no hoy. Continuar leyendo «¡Feliz Aniversario!»

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