Madrugada…

¿Quién soy? -se preguntan- ¿Quién soy? Soy nada. No existo pero camino a su izquierda, soy su sombra, su vida y su muerte. Justo ahí, donde termina su visión periférica, es mi inamovible lugar.

Escrito por: ROSS LA TERRIBLE

La luz de la luna se perfila nítida, en perfectas y simétricas barras luminosas entre los pliegues de la delgada cortina, justo ahí, en las sombras provocadas por la luz.

Lo observo. Lo siento. Lo leo. Él me sabe ahí de alguna nítida, pero olvidada manera. Así de confusa soy en su vida.

Recostado en el sillón, con una pierna en el piso, haciendo anclaje, piensa en lo que fue su vida antes de esta soledad, del obsesivo zapping en la TV; de libros esperando su turno, de música sin colocar aún en el iPod, de ir del trabajo a casa, de una cerveza con los colaboradores o amigos solo por no dejar, sin mayor complicación, sin mayor gusto, en automático. Como un auto bien afinado.

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HD-B Vol.1

A nombre de todos los colaboradores de HD-B, tengo el orgullo de presentarles el primer volumen del Libro HD-B, el cual recopila todas las historias de los capítulos 1 al 5.

HD-B Vol.1
¡Descárgalo ya!

La edición electrónica está liberada bajo una licencia Creative Commons, así que lo pueden descargar, imprimir, distribuir, y bueno, pasarlo a quienes deseen. (Sólo con la atribución correspondiente y sin fines de lucro).

La Edición estuvo a cargo de Yair Lira, y la Formación Tipográfica a cargo de Isabel Vázquez; los textos son de cada autor que escribió en los capítulos.

Agradecemos sus visitas, sus votos, sus comentarios y principalmente el tiempo que dedican a leernos (porque de eso se trata). Asi que ahi tienen, descárgenlo y muchas gracias.

(Pueden dar click en la imagen o ir a la sección de Freebies en Descargas para obtener su copia)
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De las preguntas

Contrabando

Aquel templado día de verano, ella, de pie, estaba temblando al contacto de las yemas de los dedos de el; el la había deseado desde hacía mucho tiempo y no quería arruinar el momento con prisas innecesarias, además de que le complacía ver como vibraba tras el paso de sus dedos por el cuerpo de ella.

Le desabotonó lentamente la camisa mientras apenas le rozaba el cuello con sus labios, con el sostén aún puesto y la camisa desabotonada, la tomo por sus delicados hombros y con un ligero movimiento la camisa se deslizó por su cuerpo hasta reposar en sobre la frazada que momentos antes habían puesto sobre el piso de barro.

“¿Puedo hacerte una pregunta?”, le interrogó ella.

“Solo si quieres saber la respuesta” contesto el.

“¿Soy la primer mujer casada con quien te relacionas?”.

“Es algo que no podría responderte, ahorita eres la única en quien pienso, y siempre olvido mi pasado”.

Esa respuesta era suficiente para ella, mujer casada y con dos hijos, no tenía planeado dejar a su esposo, ni iniciar un romance, era solamente un affaire, tener sexo una, o quizá en dos o tres ocasiones; ella quería solamente una pasión de contrabando, alguien que no se enamorara de ella y que la olvidara cuando ella así lo decidiera.

“¿Puedo hacerte otra pregunta?” volvió ella a preguntar.

“Las que quieras”

“¿Soy la primera a quien traes a esta galería?”

“Si, eres la primera”
. Para ella esa respuesta era suficiente; suficiente para dejarse perder en los firmes brazos de el; suficiente para sumergirse en el azul del cielo a través de esa gran abertura mientras el la penetraba.

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Los gnomos de año nuevo

Habrá quien piense que los gnomos son solo seres mitológicos, pero no es así, yo personalmente los conocí alguna vez, y bien puedo asegurarles que ello existen, viven en las profundidades de la tierra, en lugares donde ningún humano pudiera llegar por su propio pie; los gnomos son por excelencia, grandes guardianes, y uno de sus principales tesoros que deben custodiar es el tiempo.

Ellos son los cuidadores del año nuevo; cada 31 de diciembre, en la noche son los responsables de depositar el año nuevo en Nueva Zelanda para que la vida pueda continuar, y también deben ir por el año viejo a las Islas de Hawái y llevarlo al asilo de años viejos.

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